martes, 17 de enero de 2012

¿La loca de los gatos? ¿Yo?

Así es como me llama mi familia, y cada vez más gente. No entiendo por qué…
Cuando les dije a mis padres que iba a adoptar un gato, hubo diferencias de opinión: Fernando, mi novio, prefería un perro, pero sé que le ha cogido cariño a Ganch… digo… Neko; mi padre, a favor; mis hermanos, indiferentes; y mi madre, en contra. "¿Qué vas a hacer con un animal?", me decía, "es mucha responsabilidad, te ata mucho, no podrás irte de vacaciones" (yo que pensaba dejarselo a ella cuando me fuera…)… En realidad, yo estaba de acuerdo con todas estas cosas. Pero tener una mascota, una de verdad, que pesara más de 1kg, había sido mi ilusión de toda la vida. Así que… ¡a por Neko!
Desde casi el principio mis padres me dicen que el gato nos está separando, que no voy a comer a su casa tan a menudo y que, cuando voy, me vuelvo pronto a mi casa para no dejar mucho tiempo solo a Neko.
Le compro juguetes y accesorios sin control, lo reconozco. Lo tengo muy mimado, sí. Pero tampoco es que tenga muchos vicios…
Desde que tengo gato, sí es verdad que todo lo referente al mundo gatuno me atrae más. Los videos de gatos son los más vistos. ¿A quién no le gustan los videos de gatitos? Tal vez eso ha podido llevar a confusión…
Lo mejor vino cuando les dije que quería otro…
"¡¿Otro gato?! "
Sí, otro gato. Quiero que Neko tenga compañía. Que no esté tantas horas solo y que tenga un compañero con el que entretenerse. Yo no puedo estar jugando a todas horas cuando estoy en casa. Mucha gente me recomienda la pareja, pues se hacen mucha compañía, aunque al principio les cueste adaptarse uno al otro.
De momento aún no tengo un segundo gato, pero adelanto que no tardará. Será interesante ver cómo interactúan, todo el periodo de adaptación, juegos, relaciones… ¡Ya tengo ganas!
¿Acabaré en mi piso rodeada de gatos? Sólo Dios lo sabe...
Espero que no. Además, mi casero no me deja tener más de tres animales….




viernes, 13 de enero de 2012

¡Sorpresa!


Es lo que me ha ofrecido Neko cuando he llegado a casa, después de 8 horas de trabajo…

Los viernes está muchas horas solo, y, seguramente, se aburrirá, pero ha sido una bienvenida que no me esperaba.

¿Quién ha tenido la culpa? Ya me advirtieron que la primera vez que un gato hace alguna trastada, es culpa suya. La segunda vez, es tuya.

Yo me había ido al trabajo, y, como siempre, he dejado la bolsa del reciclaje del papel colgada de una puerta, para sacarla por la tarde. Neko ya habia intentado “atacarla” anteriormente. Pero ahí había quedado la cosa.

Hasta hoy.

Hoy sí ha conseguido su objetivo. Arrancarla del pomo de la puerta y destrozarla, expandiendo todos los papeles por la cocina. Y por el salón, por mi cuarto, el pasillo…

Volvía feliz del trabajo, pensando que iba a achucharlo un rato. Le había comprado una comida “gourmet” especial para hoy. ¡Le encanta! Y a mi que disfrute de ella.

Sí, se la he dado igualmente…

Lo que me consuela es que, por lo menos se lo habrá pasado bien un rato, tantos horas sin compañía se le deben hacer duras.

Definitivamente, necesita un hermanito… 

(La hora se acerca)


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miércoles, 11 de enero de 2012

Curiosidades gatunas: ¿Ven los gatos a colores o en blanco y negro?


Quizá muchos de nosotros nos hemos preguntado eso, y es que hay muchas historias en cuanto a esta cuestión que si ven a colores, o que, como son animales solo pueden ver en blanco y negro, pero algo también que los distinque es que pueden ver en la oscuridad a diferiencia del hombre. ¿Entonces los gatos ven a colores?

La visión de los gatos es muy buena, de hecho, es una de las más agudas del reino animal, y si pueden ver a colores, pero la cantidad de colores que pueden ver es limitada, y varía según la cantidad de luz que haya en el ambiente.
Por lo tanto, por la noche los gatos ven sólo en blanco y negro, pero distinguen mucho mejor que nosotros los contornos y a mayor distancia.

Para entenderlo mejor:

En el ojo humano, tres tipos distintos de conos absorben la luz roja, verde y azul, permitiéndonos ver los colores. Durante muchos años los científicos creyeron que los gatos tenían sólo una visión monocroma, porque no lograban enseñarles a distinguir unos colores de otros (p.e. premiándoles con alimento). Sin embargo, los gatos entrenados durante suficiente tiempo llegan a distinguir algunos colores, y se les han hallado conos sensibles al verde y al azul, pero no al rojo.

Parece ser que los colores como tales significan poco en la vida diaria del gato, porque tardan mucho en aprender que el “punto” de un experimento reside en distinguir entre dos colores. Pero, dándoles tiempo, pueden distinguir el rojo y el azul entre sí y del blanco, aunque ven probablemente de forma muy parecida el verde, amarillo y blanco, y el rojo lo perciben como un gris oscuro.

Los gatos se guían más por las formas, siluetas, contornos, …


(Fuente: Internet)


Con esos ojos... ¿Como no va a ver en la oscuridad?


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lunes, 9 de enero de 2012

Mis primeras Navidades con Neko y su primera noche solo


Las navidades han pasado. Han sido mis primeras navidades independizada, y con mi compañero de piso gatuno. No tenían nada de especial hasta que me di cuenta de que... ¡Se tenía que quedar solo una noche! Qué nervios toda la semana previa preparando al pobre Neko... 

Bueno, vale, la que se tenía que mentalizar era yo.

Llegado el triste día de la separación, Neko iba a pasar el día de Navidad solito :,( . Preparé mi casa como si fuera un campo de juegos. O un campo de batalla, no había mucha diferencia: juguetes por todas partes, bolitas de comida escondidas por la casa, boles de agua, boles de comida... como si fuera a estar solo una semana. Le dije que volvería al día siguiente, que no se estresara.

Y nos fuimos… 

Sin él…         
                                                      
Se quedó mirándome mientras salía por la puerta, seguro que pensaba que volvería en unas pocas horas, como siempre. Yo sabía que no, ¡ah, dolor en el corazón!
Partimos rumbo a Madrid, a pasar el día de Navidad con la familia. Lo sobrellevé bien hasta que llegó la noche. Tenía que compartir cama con mi hermana, quien no hacía más que pincharme con que Neko estaba solo. Yo me hacía la dura, me decía a mí misma que no pasaba nada, que es “sólo” un gato. Pero, la verdad es que estaba nerviosa. Hasta que le dije a mi hermana que ronroneara un rato… Si las miradas matasen, no hubiera vuelto a Zaragoza.

Cuando ya volvimos al día siguiente, Neko salió a recibirme, como siempre. Yo lo achuché más de lo normal, lo reconozco. Todo seguía pareciendo un campo de batalla, las bolitas de comida escondidas ya no estaban y, por supuesto, no se había terminado todo el agua ni toda la comida que le había dejado.
Me he dado cuenta de que ya lo tengo superado, no pasa nada porque los gatos se queden un día solos. ¿Qué pasará cuando sean dos? Cuando vuelves no se separan de ti en un buen rato, pero al final se les pasa. Definitivamente, tú lo pasas peor que ellos.

Aparte de eso, Neko tuvo sus regalos de Papá Noel y Reyes: un rascador muy divertido y una pelotita de tenis con una cuerda para jugar a gusto, no tiene nada que reprocharme, ¡si casi ha tenido más regalos que yo!

¡Feliz año nuevo!


 





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sábado, 7 de enero de 2012

El origen de un nombre

   
El origen de "Neko" se puede remontar a mis 11-12 años, a esa edad comenzaba a ver series como “Caballeros del zodiaco”, “Ranma” o “campeones”. Estas series fomentaban, poco a poco, mi amor por un país, Japón, y casi todo lo relacionado con él, así que me puse a estudiar japonés. Sí, japonés, nunca se sabe cuándo puede ser útil hablarlo y, además, el conocimiento no ocupa lugar…

Una vez que ya tenía decidido que me iba a quedar con un gatito sólo tenía que pensar el nombre, quería un nombre corto, bonito, sencillo… y qué mejor palabra que “Gato”, en japonés. Desde el principio tuve defensores y detractores, ya que mi novio quería llamarle Risketo (como esos palitos naranjas) y muchas de mis amigas se pusieron de su parte, siendo ese nombre más popular, pero… ¡el gato es mío y le llamo como yo quiero! Así que "Neko" se quedó.

Este fue el principio del trastorno bipolar que posee el pobre (lo contaré en otro momento), ya que yo le llamo "Neko"; varias amigas, "Risketo"; mi novio, "Ganchito" ­—al final decidió que este nombre era más divertido­—, y mi hermana, la mayor anti-frikismo que pueda haber, le llama "Gato", se niega a decirlo en japonés.

Queda decir que atiende a casi cualquier palabra que le digas, y no hace caso a ninguna, exceptuando "¡toma!" Esta es la palabra mágica, es oírla y viene corriendo, ¿por qué será?...

¿A qué se parece más? 





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miércoles, 4 de enero de 2012

¿Por qué un gato?


Desde bien pequeña me recuerdo pidiendo un perro a los reyes magos, año tras año. Y año tras año me quedaba sin él... Mi madre es de las que se cruzan de acera cuando ven un perro, creo que algo tenía que ver. 

Siempre me han gustado los animales, y alguno que otro he conseguido meter en casa. Pollitos, esos que vendían de colores, tuve 3 inviernos (en verano olían mal...), todos ellos se llamaron Crispín (I, II y III). Cuando llegaba la primavera y se empezaban a convertir en gallinas los llevábamos al pueblo y se los quedaba una tía de mi padre con gallinero. Me decían que si era gallina se la quedaban, y si era gallo... ¡a la cazuela! "Casualmente" todos fueron gallina... o eso quiero creer. También he tenido tortugas, Cleopatra y Leonardo, éstas se hacían bastante grandes y olían fatal... terminaron en una poza del pueblo. Por poza entendemos un pantanillo con un montón de ecosistema al que destruir. Gusanos de seda, año tras año... aburridooooos caracoles... aburridooooos. Hasta tuve un cangrejo de río, ése no sé qué me da que sí acabó en la cazuela :,( . Lo más parecido a un perro que tuve fue un hámster; he tenido 3, Ayla, Xena y Chenoa (tenía un buen pandero), pero Xena era especial, le llamaba y venía, ¡¡sí!! le llamaba y venía, me seguía, estaba libre por la casa, qué recuerdos...

A todo esto, yo seguía pidiendo mi perro (hasta los 25 seguí insistiendo, qué moral). Cuando ya me independicé a la temprana edad de 31 años, me dije a mí misma que esta vez sí, pero surgió el dilema: ¿perro?, ¿gato? Por un lado y por otro me los vendían, con sus pros y sus contras. Me decidí por un gato por tema de metros cuadrados del piso y por horario laboral, me daba mucha pena tener tantas horas encerrado a un perro en 50 m2, venir corriendo del trabajo a sacarlo, madrugar para sacarlo... Bueno vale, el gato es mucho más cómodo, se puede quedar tranquilamente en casa y no hay que sacarlo. Además me lo pusieron en bandeja, la gata de una amiga se había quedado preñada y tenía 2 gatitos. Yo lo quería naranja (se me había metido en la cabeza, esas cosas que pasan) y éste era naranja.... y blanco. No lo quería....

Hasta que me lo enseñaron...

Contacto visual, ya no hay marcha atrás. Así que me lo traje a casa, y hasta ahora.

Este peque es Neko el primer día en su nuevo hogar. Os iré contando cosillas de él.






                           

(Algun dia convivirá con un perro)

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